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EL LÍDER Y EL TRABAJO CON JÓVENES

El líder

Cuando tomamos la responsabilidad de dirigir un grupo respondimos afirmativamente al llamado de servir a Dios.

Cuando recibimos un nombramiento, uno de los errores que más comúnmente llegamos a cometer es que pensamos que el liderazgo es una posición de privilegio a través del cual podemos ordenar y hacer cumplir nuestros planes y deseos. Si los jóvenes reciben un líder así, muy posiblemente le obedecerán, pero seguramente no le tendrán la suficiente confianza como para acercarse a compartir con el sus más profundos sentimientos. Los jóvenes deben ver en el líder a una persona dispuesta a escucharlos, a mostrarle un amor incondicional y sincero.

Muestra de servicio y compromiso con los jóvenes. Debemos reconocer que a los jóvenes pocas veces se les valora sus esfuerzos y sobre todo, pocas veces se les toma en cuenta sus opiniones y sugerencias. El líder debe escucharlos y se dará cuenta que sus ideas pueden aportar mucho, además de que será una oportunidad para que ellos se sientan reconocidos y se interesen por aportar al grupo.

El líder tiene que ser ejemplo para los jóvenes, esto no quiere decir que se oculten sus propias luchas o dificultades. No se trata de que sea un súper líder, pero sí que se preocupe de que todo lo que enseñe y diga se respalde con lo que dice.

Un líder no se mide por la cantidad de personas que le sirven, sino por la cantidad de personas a quien el sirve.

El trabajo con los jóvenes

Motivar a los jóvenes la práctica devocional, un tiempo en el que se apartan a orar y estudiar la Biblia y Jesús (Mateo 14:23, Marcos 1:35, Lucas 6:12, Mateo 26:36-44). Utilidad 2da. Timoteo 3:15-17.

Sugerencias para motivar la lectura de la Biblia o la oración:

• Tener tiempos (breves) de oración en las reuniones.

• Realizar lecturas breves de un tema en las reuniones.

• Realizar concursos bíblicos; espada, seguidilla, rallys.

• Buscar maneras creativas de presentar el mensaje bíblico, los jóvenes prefieren formas activas que aburridos y largos sermones; dramatizaciones, etc. Es importante conectar el mensaje con la vida cotidiana.

• Fomentar la intersección, como grupo hacer una lista de peticiones y repartirlas entre los miembros, cada uno se sentirá mas comprometido a orar por la necesidad del otro.

• Actividades especiales, como retiros o campamentos a lugares agradables donde el tema y el programa se centren en la práctica devocional.

No se debe olvidar que en la mente, en el corazón y en el espíritu el joven se acuerde de su creador todos los días.

Ganar la confianza de los jóvenes

Muchas veces nos vemos enfrentados a la indiferencia o timidez de algunos jóvenes, poca participación, asistencia irregular y falta de integración. Podemos tomar algunas consideraciones básicas reflexionando en la relación del joven Timoteo y su maestro Pablo.

1. Pablo se preocupa por Timoteo (2da. Timoteo 1:3), una de las razones por la que los jóvenes se muestran apáticos, indiferentes o inseguros es porque no sienten que alguien se interese realmente por ellos, alguien que les muestre afecto. Cuando sienten que alguien se preocupa y comparte sus dificultades, sus dudas e ilusiones pueden aprender a confiar y tener el deseo de conocer lo que tú quieres compartirles.

2. Pablo reconocía su persona (2da. Timoteo 1:4-5), Pablo alaba y reconoce las virtudes de Timoteo, es imprescindible dar reconocimiento a las virtudes y cualidades de los jóvenes, para ello debes esforzarte a pasar tiempo con ellos. El joven necesita escuchar que es una persona valiosa. Por lo general se le critica y reprueba su conducta o aspectos de su personalidad, “Quien comprende también ama…”

Con esto ayudarás al joven a vencer su temor e inseguridad en el grupo porque habrá alguien a quien conoce, le conoce y en quien confía.

Guiar a los jóvenes al acercamiento a Dios

Es bueno tener un grupo numeroso de jóvenes y realizar muchas actividades, pero no debes olvidar que tu principal compromiso en guiarlos a conocer a Dios y tener una relación personal con Dios. ¿Cómo puedes asegurarte de que tienes un grupo de discípulos y no solo un grupo de agradables amigos?

1. Explorando su vida espiritual. Es cierto que solo Dios conoce el corazón de los hombres y examina los pensamientos, pero el mismo nos enseñó que “por sus frutos los conoceréis”. Observa a cada joven para saber en que aspecto necesita que les ayudes, ya sea para afirmar su fe o para empezar a despertar su interés.

• Compartir testimonio. Sería bueno tener alguna reunión en que compartan algunos testimonios. Puedes extender alguna invitación y te darás cuenta quienes no participan y acércate después personalmente a ellos.

• En tus conversaciones personales con cada uno de ellos, procura tener algunos temas respecto a Dios, Jesucristo, salvación, etc. Seguramente descubrirás algo importante a cómo es su relación con Dios.

• Observa sus actitudes. Fíjate que tanto participan en las oraciones o actividades de la iglesia, compañerismo y comportamiento en general. Eso habla mucho de sus intereses y de cómo es su comunión con Dios.

2. Motívalos a seguir conociendo a Dios. Si en tu grupo hay jóvenes que han experimentado un encuentro personal con Dios, no debes dejar de preocuparte, debes estar dispuesto a compartir con otros, motívalo al estudio de la Biblia. En tus oraciones, no te olvides de interceder por ellos. Recuérdales el mensaje de Eclesiastés 12:1.

No despreocupes tu vida personal

Con tantas preocupaciones por los jóvenes y esfuerzo por atender sus necesidades, nos damos cuenta que les amamos, sin embargo debemos considerar que hay una persona que también necesita de respaldo espiritual, afecto y exhortación; esa persona eres tú, de eso depende en gran porcentaje lo que puedas hacer con tu grupo juvenil.

1. Busca respaldo espiritual. Compromete a amigos y hermanos de tu congregación a orar por ti, el apóstol Pablo pedía a las iglesias y a hermanos en especial a que pidieran por él y por el ministerio.

2. Comparte tus necesidades, ya sea de tipo personal o lo que tenga relación con tu ministerio, es muy importante hablar de los que te preocupa, de los proyectos que planeas. Recuerda, tienes a tu coordinador y pastor quienes te apoyan en todo, y podrás resolver dudas respecto a algunos asuntos.

3. Busca espacio para ti. El tiempo que dediques para ti es tan valioso como el que dedicas a los jóvenes. Aparta un día para ti, para compartir y salir con amigos, para descansar o simplemente para hacer algo que te guste y aliente, sin sentir la responsabilidad de cuidar y atender a otros (durante ese momento).

Jesús mismo buscaba tiempo para él, compartía con los más cercanos, y, apartándose de todos, tenía comunión con su Padre para ser fortalecido. El cuidar de sí mismos da facultad de amar a los demás.

Plan de Actividades

Aunque en principio pueda parecer sencillo planear actividades para los jóvenes, lo que resulta altamente desafiante es que todas aquellas cubran sus necesidades. No se trata solamente de entretener al grupo o de llenar el espacio que se le ha señalado.

Se pueden definir cuatro áreas de importancia al organizar actividades para un grupo de jóvenes: espiritual, emocional, intelectual y social.

En lo que se refiere al aspecto espiritual, tiene que ver primordialmente con su comunión y crecimiento con el Señor, “tiempo devocional”. Ellos deben percibir lo importante que es pedir dirección y expresar dirección a Dios en todo momento. Los testimonios personales pueden ayudar, sobre todo si son de jóvenes.

La música es algo que agrada mucho a los jóvenes, organizar tardes de alabanzas, cantares o sencillamente aprender o ensayar coros o himnos nuevos. Alguien en una ocasión dijo: “la música es el lenguaje sublime de Dios”.

En cuanto a lo emocional, debemos recordar las palabras de Pablo cuando enseña a los corintios acerca del cuerpo de Cristo: gozarse con los que se gozan, llorar con los que lloran. Los jóvenes tienen emociones en constante inestabilidad y pueden llegar a ser muy intensas. En este aspecto se debe poner en práctica la sensibilidad y comprensión. Como líder, buscarán en ti concejos o simplemente conversar; se puede pedir sabiduría a Dios.

Lo intelectual debe ser tomado en cuenta porque la mayoría de los jóvenes estudian y pueden ser influenciados por amigos en ideologías erróneas. Puedes abrir mesas de reflexión. Puedes formar grupos de apoyo y reforzamiento con la cooperación de jóvenes capacitados o hermanos profesionales de la congregación. La orientación sobre su vocación y reales expectativas de vida es importante para un desarrollo intelectual adecuado y exitoso.

En lo que se refiere al aspecto social, generalmente no presenta ningún problema, siempre hay motivos y oportunidades para celebrar algo. Este aspecto tiene que ver con las relaciones que existan entre ellos, y las actividades deben unir el grupo. No se debe olvidar también la responsabilidad y el compromiso que Dios nos ha mandado a mostrar a otras personas; no olvidarse de los pobres, los huérfanos, los enfermos, las viudas, etc.

En la actualidad los cristianos han perdido el sentido de misericordia y amor, muchos jóvenes se muestran indiferentes a las necesidades de sus propias familias, amigos y hermanos de la iglesia. Lo mejor que se puede hacer es involucrarlos en actividades a través de las cuales se acerquen a las necesidades de otros.

Estas son algunas de las actividades que se podría realizar:

• visita a hospitales, organizadas anticipadamente, se pueden llevar algunos mensajes o textos escritos. Se aconsejan visitas breves, porque los enfermos necesitan descansar, pueden orar, leer algún salmo o conversar algunos minutos con los enfermos.

• Visita a hogares de ancianos y/o niños. Es muy triste cuando se siente solo, muy por el contrario, la alegría que se siente con la compañía de agradables personas no se compara. Puedes organizar visitas con un pequeño programa de alabanzas, oración, dramatizaciones y hasta compartir una cena con los ancianos o niños; “…De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis” Mateo 25:40.

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