DIEZ ERRORES QUE EL CONSEJERO DEBE EVITAR
(por Miguel Garita)
La consejería eficaz requiere del uso de
técnicas y métodos específicos que todo consejero debe conocer y manejar sin
olvidar jamás su dependencia de Dios en todo el proceso de orientación.
1. Comentar con otros las
intimidades que le confían
Cada persona
que saca a luz sus intimidades al recibir consejo debe estar segura de que el
consejero es una persona discreta. Cuando el consejero rompe el secreto, viola
el derecho del aconsejado de confidencia. Por eso, no debe comentar detalle
alguno ni con otros consejeros o líderes, ni con su cónyuge.
2. Aconsejar sin antes haber
aprendido a manejar o sin haber resuelto sus propios conflictos:
Cuando el
consejero no resuelve aquellas áreas conflictivas para él, deja de ser objetivo
y, muchas veces, su reacción ante el aconsejado puede no ser formativa sino
dañina.
3. Opinar u orientar sobre
temas que desconoce o no tiene el dominio adecuado:
El consejero
debe tener la suficiente madurez y honestidad para reconocer que no domina el
tema sobre el cual se le solicita consejo. En estos casos, es mejor que refiera
al aconsejado a las personas o entidades pertinentes; por ejemplo, si le
preguntan sobre temas médicos o legales muy específicos, debe referir al
profesional adecuado o pedir consejo sobre esto. No opine sobre ningún tema
desconocido pues puede hacer mucho daño.
4. Olvidar el nivel socio
-académico del aconsejado:
A fin de
evitar Bloqueos en la comunicación, el consejero debe conocer el nivel social y
académico del aconsejado para utilizar el lenguaje adecuado con la persona y
ayudarle de la mejor manera.
5. Dejar que el aconsejado
dirija la entrevista:
El consejero
¡Siempre debe llevar el control de la entrevista. Si no lo hace, se perderá en
ella y no podrá ofrecer la orientación adecuada.
6. No delimitar el tiempo de
la entrevista:
El consejero
debe informar al aconsejado el tiempo con que cuenta para la entrevista y ser
consecuente con él. Una de las ventajas de delimitar el tiempo es que lo ayudará
a permanecer centrado en el problema que necesita resolver.
7. Imponer sus ideas
personales al aconsejado:
La única
persona que tiene el derecho y la responsabilidad de tomar una decisión es el
aconsejado. La tarea del pastor o del consejero es únicamente orientadora. El
consejero ayuda a visualizar la situación desde el ángulo correcto, a examinar
las posibles consecuencias, a analizar y mostrar aplicaciones de las Escrituras
sobre la problemática, y proporciona los elementos de juicio fundamentales para
que el aconsejado pueda tomar una decisión.
8. Rechazar al aconsejado por
causa de su nacionalidad, raza, credo o estilo de vida:
En cualquier
momento, alguna persona ajena a nuestra fe, costumbres, estilo de vida y ética
puede buscar consejo o ayuda y el consejero no debe rechazarla. Esta es una
excelente oportunidad para demostrar la gracia y la misericordia de Dios.
9. Continuar con la entrevista
aun cuando identifique un gran sentimiento de atracción o rechazo por el
aconsejado (da):
En la
dinámica de interacción entre aconsejado y consejero, sean hombres o mujeres, se
generan fuertes sentimientos denominados transferencia y contra transferencia,
que determinan la calidad de la consejería. Estos sentimientos pueden propiciar
situaciones problemáticas por lo que el consejero debe estar listo para
percibirlas. Todo orientador es responsable de evaluar sus sentimientos hacia el
aconsejado y si descubre sentimientos no aprobados, es tiempo de detener las
sesiones y referir el caso a otro consejero.
10. Confiar únicamente en sus
conocimientos o habilidades
El éxito de
la consejería radica en guiar al aconsejado a conocer a Dios y a depositar su
confianza en Él. Cualquier cambio necesario viene por el poder y la acción del
Espíritu Santo en la vida del aconsejado. Por lo tanto toda enseñanza,
convicción de pecado o instrucción en la consejería debe estar sujeto a la
Palabra de Dios.
La consejería
eficaz requiere por tanto, del uso de técnicas y métodos específicos que todo
consejero debe conocer y dirigirse por ellos, sin olvidar jamás su dependencia
de Dios en todo el proceso de orientación.
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