CUIDA TU PASTOR
(por Gustavo Mata Flores)
Derivado
del “éxito” que tienen algunos Pastores, en países
anglosajones quienes viven desahogadamente, muchas personas no cristianas
asumen que el Pastorado es un negocio en el que se saca provecho de
los fieles, cuando la realidad es que el 99% de quienes ejercen el Pastorado
lo hacen bajo condiciones difíciles y su economía no sobresale
a la media del país que se trate siendo en la mayoría
de los casos aun peor.
Recuerdo
mucho la expresión de un Pastor quien dirigiéndose a la
congregación decía, “ustedes son 120 pares de ojos
que me miran y yo tan solo tengo un par para mirarlos a ustedes”
esto en alusión a ciertas críticas de las cuales estaba
siendo objeto. El trabajo pastoral es sin lugar a dudas uno
de los más difíciles que hay, pues el Pastor
tiene sobre sus hombros la carga espiritual de quienes son miembros
de la iglesia que pastorea, además de la de su propia familia.
NO es raro que la comida preferida de los Cristianos Mexicanos sea “El
Taco de Pastor”.
Sin
pretender dar honra a las Pastores, si quisiera que reflexionemos algunos
pasajes de la Escrituras que nos enseñan como debe ser nuestra
relación con ellos.
Primeramente,
debemos reconocer que el pastorado es una profesión en la cual
es indispensable el “llamado de Dios”,
puesto que la actividad misma es un Don Espiritual que solo puede otorgar
Dios “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles;
a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros”
(Efesios 4.11). No quiero pasar por alto que hay quienes sin
tener el “llamado ni el don de Dios” ejercen el pastorado
por motivaciones diversas, algunos debido a que sus esposas o novias
eran misioneras, otros porque fueron objeto de presión de sus
padres o de su Iglesia, otros por no contar con otra alternativa, etc.
En estos casos es responsabilidad de la Iglesias cuidar que las características
que enumera 1 Timoteo 3:1-7 y Tito 2:1-10 sean manifiestas
en sus pastores.
La
Palabra de Dios dice: Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a
los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y
os amonestan (1 Tesalonicenses 5:12)
Esta
porción tiene muchas implicaciones, puesto que el reconocimiento
al que se refiere la Escritura, contempla no solo reconocer “un
buen trabajo” o “una buena predica”, sino el cuidarle
de forma integral, por ejemplo, permitirle pasar tiempo con
su esposa e hijos, esto implica que el día de asueto que se le
conceda sea uno que le permita ejercitar una verdadera convivencia con
su familia. También es darle apoyo material para que desarrolle
su trabajo, así como apoyo moral y físico ayudándole
en ciertas tareas que también son parte de la responsabilidad
de los miembros, tales como el evangelismo, la visitación, la
enseñanza, etc..
Uno de
los aspectos que pareciera ser “doloroso” para las Iglesias
es la designación del salario, el cual debe ser digno acorde
a las posibilidades de la Iglesia y que le permita vivir dignamente
dando sostenimiento a su familia.
“(8)¿Digo
esto sólo como hombre? ¿No dice esto también la
ley? (9)Porque en la ley de Moisés está
escrito: No pondrás bozal al buey que trilla. ¿Tiene Dios
cuidado de los bueyes, (10)o lo dice enteramente
por nosotros? Pues por nosotros se escribió; porque con esperanza
debe arar el que ara, y el que trilla, con esperanza de recibir del
fruto. (11)Si nosotros sembramos entre vosotros
lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros
lo material? (12)Si otros participan de este
derecho sobre vosotros, ¿cuánto más nosotros?
Pero no hemos usado de este derecho, sino que lo soportamos todo, por
no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo. (13)¿No
sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del
templo, y que los que sirven al altar, del altar participan? (14)Así
también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio,
que vivan del evangelio” (1 Corintios 9:8-14)
Es común
en las Iglesias de Latinoamérica, asignar salarios mínimos
al Pastor (pagándoles a destiempo y con moneditas) he escuchado
expresiones de quienes dicen que los Pastores “deben de
sufrir”, hay quienes se molestan por el hecho que el
Pastor tenga aspiraciones a poseer una casa para su familia o un auto,
y otra circunstancia no menos grave, es que en su mayoría las
Iglesias esperan que tanto la esposa del Pastor como sus hijos participen
del trabajo Pastoral, es decir que aun a la familia del pastor
le asignan cargas que no tienen porque llevar.
“(7)Acordaos
de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad
cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe. 8Jesucristo
es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. (Hebreos 13:7-8)
De forma
reiterada la Biblia nos pide ser considerados con el Pastor. Las Iglesias
exigen demasiado de su Pastor, los quieren disponibles las 24
horas, les llaman para atender cualquier problema por mínimo
que sea sin importar el horario, pasan por alto que los Pastores son
personas con sueños, anhelos y aspiraciones como cualquier otra
persona, ellos también pasan pruebas y luchas y sufren de tentaciones
al igual que todos, y muchas veces en aras de “atender “
a la Iglesia, descuidan a su propia familia, muchos de ellos pierden
a sus propios hijos quienes se refugian en el mundo pues el peor testimonio
lo recibieron de su Padre quien siempre estuvo atento a la congregación
y muy pocas veces a sus hijos. Esto es corresponsabilidad de la Iglesia,
quien debe ayudar a que su pastor mantenga una comunión efectiva
con su propia familia. Y cuando el pasaje refiere “Acordaos
de vuestros pastores”, no significa que debamos “comparar”
al actual Pastor con alguno que hayamos tenido en el pasado, esperando
que sean iguales y no reconocer que a cada cual Dios ha dado dones diferentes
y estilos diferentes. Es triste que algunas Iglesias critiquen el trabajo
Pastoral debido a que añoran al Pastor anterior.
Lo más
difícil para la Grey es someterse al liderazgo y autoridad que
Dios le confiere al Pastor. Cierto es que algunos pastores abusan del
poder, y lejos de ser bendición para la Iglesia, la afectan y
lastiman de manera sensible, la Biblia dice “(3)Si
alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras
de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme
a la piedad, (4)está envanecido, nada sabe,
y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales
nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, (5)disputas
necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad,
que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate
de los tales.” (1 Timoteo 6:3-6), por ello es importante
que cada cual se alimente de la Palabra de Dios y pueda con ellos detectar
este tipo de actitudes.
Un
buen Pastor cuida la vida espiritual de la Grey y se ocupa en su crecimiento.
Cuando se ministra la sana doctrina y se guía a la Iglesia a
la meditación y reflexión de las Escrituras, se tiene
el suficiente conocimiento espiritual para discernir la calidad espiritual
del Pastor, de tal manera que la misma congregación “pastoree”
a su Pastor a efecto de determinar a tiempo cualquier desviación
en la doctrina que a la postre afecte a la Iglesia.
Cuando
el Pastor es un verdadero siervo de Dios, la Iglesia debe someterse
tal y como lo instruye la Escritura: “Obedeced a vuestros
pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas,
como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría,
y no quejándose, porque esto no os es provechoso. (Hebreos 13:17)
Es pues
nuestra responsabilidad como miembros de la Iglesia de Dios, velar por
nuestros pastores y sus familias coadyuvando en su ministerio para beneficio
espiritual de la Grey.
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