PARA AGRADAR A DIOS
(Una vida con propósito, por Rick Warren)
Fuiste
planeado para agradar a Dios. Tu primer propósito en la vida
debiera ser agradar a Dios con tu vida, vivr para complacerlo. Si logras
entender esta verdad, nunca más te sentirás insignificante,
vales mucho para Dios; Si eres importante para Dios y Él te considera
muy valioso para que lo acompañes por la eternidad, ¿qué
significado mayor podrías tener? Eres hijo de Dios, y ninguna
otra cosa que él a creado le produce tanto deleite.
Uno
de los dones más grandes que Dios nos dio es la capacidad de
disfrutar el placer. Nos creó con cinco sentidos y emociones
para que los podamos experimentar. Quiere que disfrutemos de la vida,
no que solamente la aguantemos. Podemos disfrutar y sentir placer porque
Dios nos creó a su imagen. Solemos olvidarnos que él
tiene emociones. Siente las cosas muy a fondo. La biblia dice que Dios
se aflige, se enoja y se pone celoso; que se conmueve y siente compasión,
lástima y tristeza, así como también alegría,
júbilo y satisfacción. Dios ama, se deleita, siente placer,
se alegra, disfruta y hasta se ríe. (Génesis
6:6; Éxodo 20:5; Deuteronomio 32:36; Jueces 2:20; 1 Reyes 10:9;
1 Crónicas 16:27; Salmos 2:4; 5:5; 18:19; 35:27; 37:23; 103:13;
104:31; Ezequiel 5:13; 1 Juan 4:16)
Agradar
a Dios se conoce como adoración. La Biblia dice que
él se complace en los que lo adoran, en los que confían
en su gran amor. (Salmo 147:11)
Todo
lo que hagas para complacer a Dios es un acto de adoración. La
adoración tiene muchas facetas y comprenderla requeriría
de un estudio mas acabado, pero consideraremos sus aspectos principales.
Los antropólogos han adviertido que la adoración es un
anhelo universal: el diseño que Dios puso en las mismísimas
fibras de nuestro ser; la necesidad innata de vincularnos consigo. La
adoración es tan natural como comer o respirar. Si no adoramos
a Dios, encontraremos un sustituto para adorar, y hasta podríamos
acabar adorándonos. Dios nos creó con este deseo porque
¡quiere tener adoradores! Jesús dijo que el Padre busca
que le adoren. (Juan 4:23)
Según
sea el trasfondo religioso que hayas tenido, posiblemente sea necesario
aclarar lo que se entiende por adoración. Quizás tengas
por entendido que la adoración se compone de las ceremonias en
la iglesia con cantos, oración y un sermón. O puedes pensar
en ceremonias, velas y en Santa Cena. O en sanidades, milagros y experiencias
extáticas. La adoración puede incluir estos elementos,
pero es mucho más. La adoración es un estilo
de vida.
La
adoración es mucho más que música. Para
muchas personas, la adoración es sinónimo de música.
Dicen: "En nuestra iglesia comenzamos con adoración y luego
tenemos la enseñanza". Esto es un gran mal entendido. Todas las partes del culto son un acto de adoración: la oración,
la lectura de las Escrituras, el canto, la confesión, el silencio,
la quietud, la predicación del sermón, las ofrendas, el
bautismo, la Santa Cena.
En
realidad, el origen de la adoración es anterior a la música.
Adán adoraba en el patio del Edén, pero la música
se mensiona por primera vez en Génesis 4:21, con el nacimiento
de Jubal. Si la adoración fuera sólo música, quienes
no tuvieran oído musical no podrían adorar. La adoración
es mucho mas que eso.
En
el peor de los casos, la palabra adoración se utiliza
-y muy mal- para referirse a un estilo de música en particular: <<primero cantamos un himno y luego una
canción de alabanza y adoración>>.
De acuerdo con este uso, si la canción es movida y se canta con
brío, o se acompaña con instrumentos de viento, se le
denimona <<alabanza>>. En cambio, si se trata de una canción lenta, plácida e
íntima, quizás con los acordes de una guitarra, entonces
es adoración. Eso es una mala utilización del término <<adoración>>.
La
adoración no tiene nada que ver con el estilo, el volumen o el
ritmo de una canción. Dios ama todos los estilos musicales porque
él los creó: los rápidos y los lentos, los fuertes
y los suaves, los clásicos y los nuevos. Pueden no gustarle todos,
¡pero a Dios sí! Si cuando le cantamos lo hacemos en espíritu
y en verdad, eso es un acto de adoración.
La
adoración no es para beneficio propio. En mi tarea pastoral
recibo notas que dicen: "Hoy me encantó la adoración.
Me sirvió de mucho". Se trata de otro concepto erróneo
con respecto a la adoración. ¡No es para nuestro propio
beneficio! Adoramos para beneficio de Dios. Cuando adoramos, nuestro
objetivo debería ser complacer a Dios, no a nosotros mismos.
Si
algiuna vez has dicho: "Hoy no recibí nada de la adoración",
adoraste con una motivación equivocada. La adoración no
es para ti. Es para Dios. Por supuesto, la mayoría de los cultos <<de adoración>> también incluyen elementos de comunión, de edificación
y de evangelización, y adorar sí tiene sus beneficiós;
pero no adoramos para darnos gustos. Nuestro motivo debe ser glorificar
a nuestro Creador y complacerlo o agradarlo.
En
Isaías 29 Dios se queja de la adoración poco entusiasta
e hipócrita. El pueblo le estaba ofreciedo oraciones desanimadas,
alabanzas fingidas, palabras vacías y rituales elaborados por
el hombre, sin siquiera pensar en su significado. No podemos llegar
al corazón de Dios con la tradición en la adoración;
a Dios lo conmueve la pasión y el compromiso. La Biblia dice
en Isaías 29:13: <<Dice, pues, el
Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca,
y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos
de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento
de hombres que les ha sido enseñado;>>.
La
adoración no es parte de tu vida, es tu vida. La adoración
no es sólo para el servicio religioso. Se nos dice que debemos adorarlo contínuamente, y alabarlo <<¡desde
el amanecer hasta que el sol se ponga!>>.
En la Biblia, la gente alaba a Dios en el trabajo, en el hogar, en las
batallas, en la carcel y ¡hasta en la cama! La alabanza debería
ser la primera actividad de la mañana cuando despertamos y lo
último que hacemos por la noche, antes de cerrar los ojos para
descansar. David deji: <<Bendeciré
al Señor en todo tiempo; mis labios siempre lo alabarán>>.
Cualquier
actividad puede tranformarse en un acto de adoración cuando lo
hacemos para alabar, glorificar y complacer a Dios. La escriturfa afirma
en 1 Corintio 10:31 <<Si, pues, coméis
o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria
de Dios>>.
¿Como
es posible hacer todo para la gloria de Dios? Lo es si actuamos como
si lo estuvieramos haciendo para Jesús, y conversando con
él mientras lo hacemos. La Biblia dice en Colosenses 3:23 <<Y
todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor
y no para los hombres;>>.
Este
es el secreto para una vida de adoración: Hacer todo como
si lo hicieras para Jesús. Una paráfrasis lo expresa
así: <<Toma tu vida cotidiana,
la vida de todos los días -tu descanso, tus comidas, tu trabajo,
y tus idas y venidas- y ponlas como una ofrenda ante Dios>>.
El trabajo se convierte en adoración cuando se lo dedicamos a
él y lo llevamos a cabo conscientes de su presencia.
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